PLAN DE CALIDAD: SEMIHOMOLOGACION A CAMBIO DE PRIVATIZACIÓN Y DESREGULACIÓN LABORAL

 El Plan de Calidad es un acuerdo firmado a finales de Junio por la Administración del PP, los empresarios de la Sanidad Privada, algunos colegios profesionales (a última hora no firmó el de médicos) y los sindicatos CESM, SATSE, SAE y CSIT.

 Los objetivos de este Plan de Calidad son:

 1. FACILITAR LA IMPLANTACIÓN DE UN NUEVO MODELO SANITARIO MIXTO PÚBLICO-PRIVADO, al impulsar el desarrollo de la Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid (LOSCAM). De esta manera se busca garantizar la creación de un mercado sanitario -mediante la separación de las funciones de aseguramiento, compra y provisión de servicios-, donde los diferentes proveedores (públicos y privados) se encuadrarían en una Red Sanitaria Única de Utilización Pública, cuya finalidad es el impulso y la trasferencia de fondos públicos al sector privado (de ahí que no pueda extrañar que el presidente de la Federación Española de Clínicas Privadas elogie este Plan y propugne su extensión al resto de las Autonomías). El diseño de este nuevo modelo prescinde de las necesidades en materia de salud de la población y se basa en la rentabilidad económica del sector, rentabilidad económica que sólo podrá salir del empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores y de la pérdida de calidad de la atención prestada (disminución de costes empresariales y aumento de la productividad por puesto de trabajo).

2. INSTAURAR UN NUEVO MODELO DE FINANCIACIÓN SANITARIA BASADO EN EL INCREMENTO DE LOS IMPUESTOS INDIRECTOS. Un tercio de la financiación del Plan recaerá sobre el nuevo impuesto de la gasolina y supone la avanzadilla en el uso de impuestos indirectos como medio de financiar la sanidad. Este modelo, a diferencia del basado en la financiación a través de los Presupuestos Generales del Estado, impide la planificación y somete los derechos sanitarios a las oscilaciones del consumo de determinados productos, instaurando, además, un sistema injusto al no discriminar las aportaciones según los niveles de renta, que siempre perjudica a los sectores sociales más débiles económicamente. Por otra parte, la escasez de fondos que intencionadamente ha acompañado al proceso de transferencias sanitarias a la Comunidad y la escasa financiación de este Plan, junto a la financiación masiva del sector privado con fondos públicos, suponen un ataque directo a la sanidad pública al impedir el desarrollo de sus infraestructuras y el número de prestaciones, con las graves consecuencias que esto tendrá en un futuro cercano sobre las plantillas y los salarios de los trabajadores, y sobre la calidad de la atención.

 3. DESREGULAR Y EMPEORAR LAS CONDICIONES LABORALES. La política de personal diseñada en el Plan se suma a medidas ya adoptadas anteriormente, cuyas consecuencias han sido el aumento de las cargas y los ritmos de trabajo, y persigue confluir con la línea contenida en los borradores de Nuevo Estatuto Marco (de ahí la aceleración del proceso para su aprobación) presentados por la Administración: adecuación de las plantillas a las nuevas necesidades (que sólo encubre objetivos restrictivos), facilitar la movilidad geográfica forzosa (por razones organizativas) y la movilidad funcional, nueva ordenación de categorías (y supresión de aquellas que se considere oportuno), nuevo modelo retributivo basado en el cumplimiento de objetivos, el rendimiento especial o la dedicación extraordinaria,...

 Las mejoras laborales que contiene este Plan no son otra cosa que concesiones envenenadas, con la finalidad de disminuir las resistencias al mismo por parte de los trabajadores, y son consecuencia -en buena medida-, de la movilización que culminó en la huelga del 19 de diciembre pasado -de hecho el Preacuerdo que ha dado lugar a este Plan se firmó el mismo día de la huelga-, si bien las limitaciones de dicha movilización (discontinua y no lo masiva que se hubiera requerido) han posibilitado la firma de este Plan. Estas concesiones se concretan en:

 1. SEMIHOMOLOGACIÓN SALARIAL, que finalizará en el año 2005, sin carácter retroactivo, sin aclarar su inclusión en conceptos salariales fijos, sin contemplar mejoras sociales, y dejando mal paradas, sobre todo, a varias categorías.

2. JORNADA ORDINARIA DE 35 HORAS EN CÓMPUTO ANUAL. Esta mejora queda difuminada al no contemplarse en cómputo semanal y defender la Comunidad de Madrid los borradores de Nuevo Estatuto Marco presentados por el Ministerio de Sanidad, donde se crea la jornada complementaria (que puede dar lugar a tiempos trabajados que superen las 70 horas semanales en cómputo semestral -art. 29 del borrador de Estatuto del 2/7/02-), y cuya finalidad es aumentar el número de horas trabajadas y disminuir el pago por hora de trabajo; o donde se instaura la jornada partida o su distribución irregular (como en las Nuevas Formas de Gestión);...

La sospecha de que existe trampa en la instauración de la jornada de 35 horas radica en que se destinan tan sólo 36 millones de € (6.000 millones de pts) para el incremento de plantillas derivado de su implantación, lo que equivaldría a menos de 300 nuevas plazas -a todas luces insuficientes para asumir esa disminución de jornada-.

3. ESTABILIDAD DEL PERSONAL INTERINO. Esta medida sólo encubre la transformación de plazas de personal estatutario en laboral, y sin la garantía de consolidación del actual número de plazas de trabajo, es decir, que en el proceso podría procederse a una reducción de plantillas.

Por todo ello, desde CGT:

LLAMAMOS A LOS TRABAJADORES, ASOCIACIONES Y SINDICATOS NO FIRMANTES A ORGANIZAR LAS PRÓXIMAS MOVILIZACIONES POR LA RETIRADA DEL PLAN DE CALIDAD Y DE LA LEY DE ORDENACIÓN SANITARIA DE LA COMUNIDAD, POR UNA HOMOLOGACIÓN LABORAL PLENA Y A NO ACEPTAR ESTE CHANTAJE, QUE SUPONE CAMBIAR UNA PARTE DEL DINERO QUE NOS CORRESPONDE POR LA PRIVATIZACIÓN DE LA SANIDAD PÚBLICA, EL EMPEORAMIENTO DE LAS CONDICIONES LABORALES Y LA HIPOTECA DEL FUTURO DE LOS TRABAJADORES DE LA SANIDAD PÚBLICA MADRILEÑA.