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El PAIS. CATALUÑA
Viernes, 8 de noviembre de 2002
Revisión del caso Granado-Delgado
I. O. | Barcelona
Hará pronto 40 años, dos jóvenes libertarios,
Francisco Granado y Joaquín Delgado, fueron ejecutados
a garrote vil en Carabanchel. Estaban acusados de haber colocado
las bombas que estallaron el 29 de julio de 1963 en la Delegación
Nacional de Sindicatos y en la Dirección General de Seguridad,
en la Puerta del Sol de Madrid. Entre su detención y
su ajusticiamiento pasaron tan sólo 17 días y
un proceso que con los años se ha demostrado falaz, ya
que otros dos anarquistas, Sergio Hernández y Antonio
Martín Bellido, confesaron su autoría años
después en un documental realizado por Lala Gomà
y Xavier Muntanyà y emitido en 1996 en la cadena Arte,
en Francia, y más tarde, en 1997, por Televisión
Española.
La brevedad del proceso y de su estancia en la cárcel
-la normativa española establece en tres años
el mínimo de permanencia en prisión para obtener
indemnizaciones, y la del Gobierno de la Comunidad de Madrid,
donde fueron ajusticiados, en un año- ha comportado que
sus familiares no hayan podido obtener todavía una reparación
moral y económica.
Tampoco han conseguido, por el momento, que el Tribunal Constitucional
(TC) se pronuncie sobre el recurso de amparo que presentaron
en 1999 después de que la Sala de lo Militar del Tribunal
Supremo denegara la revisión del proceso a los dos hombres,
conocidos como los Sacco y Vanzetti españoles. Con el
objetivo de dar a conocer el caso y presionar tanto a los grupos
parlamentarios del Congreso de los Diputados como al TC, un
grupo de personas encabezado por el histórico Octavio
Alberola, de 74 años, han impulsado una campaña
de movilización que les está llevando de punta
a punta del país con el apoyo del sindicato CGT. Alberola
era el coordinador de los grupos de acción y propaganda
del libertario Defensa Interior (DI) y, por tanto, el jefe de
Granado y Delgado.
En la sede barcelonesa de CGT, Alberola recordaba ayer que las
iniciativas parlamentarias para resolver definitivamente los
casos pendientes de represaliados por el franquismo 'están
paralizadas'. La última, una proposición no de
ley presentada por el PSOE en febrero de 2002, contó
con el apoyo de todos los grupos parlamentarios excepto el del
PP.
Alberola desgranó, paso por paso, lo que pasó
en el verano de 1963 en Madrid. Granado se había desplazado
a la ciudad para participar 'en una segunda tentativa de atentado
contra Franco'. Pasó un mes y medio a la espera del momento
oportuno, custodiando una maleta con los explosivos. Después
de numerosas vicisitudes -Franco se marchó de vacaciones
hacia Galicia antes de que se pudiera llevar a cabo el atentado-,
se envió a Delgado para que avisara a Granado y le ayudara
en la retirada. Fue el momento en que se produjeron las explosiones
en la Puerta del Sol, lo cual desencadenó la detención
de los dos libertarios, que acabarían ajusticiados. Con
ellos encontraron los explosivos con que pensaban asesinar a
Franco. Un alto mando del Ejército reconoció en
el documental de Gomà y Muntanyà que 'no importaba
quiénes fueran los culpables'; Alberola recordó:
'Sirvieron como escarmiento contra los grupos libertarios'. |
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