Ante el proceso de negociación del Convenio
Colectivo que se acaba de iniciar en Correos y Telégrafos, los
sindicatos CGT, CIG, LAB, ELA, ESK, Intersindical Canaria, SiPcte-USO,
STA-iV (Intersindical Valenciana), y STEI-i (Intersindical Balear),
reunidos en Bilbao el 28 de diciembre de 2005, queremos trasladar al
personal las siguientes consideraciones:
1.- La totalidad del colectivo, laboral y
funcionario, se va a ver afectado en sus condiciones laborales y
salariales por el resultado de la negociación del convenio colectivo
que se inició el 12 de diciembre de 2005.
Aunque esta negociación de convenio afecta sólo
directamente al personal laboral, va a llevar aparejado un nuevo
acuerdo para el personal funcionario que iguale la regulación de
ambos colectivos en los términos que se pacten en el convenio (es
decir, a la baja).
2.- Hasta el momento, la negociación se está
caracterizando por su continuismo respecto a anteriores procesos,
que han supuesto un claro retroceso en las condiciones y derechos de
los trabajadores y trabajadoras de Correos y Telégrafos. Este
continuismo se demuestra en hechos como los siguientes: las fechas
en las que se inicia la negociación, en plena campaña de Navidad y
con un año de retraso; la exclusión, nuevamente, de organizaciones a
las que anteriormente se reconocía el derecho a negociar, como ELA,
LAB y CIG, y el no reconocimiento de este derecho al resto de la
representación sindical; Y, en especial, las primeras propuestas
efectuadas por la Dirección, que contemplan nuevos recortes y
retrocesos en las cuestiones hasta ahora tratadas.
3.- La actitud que mantienen por el momento los
sindicatos mayoritarios no es, tampoco, un buen síntoma. CCOO y CSIF,
que cuentan con mayoría en la mesa de negociación, parecen tenerlo
todo pactado de antemano y dispuestos a firmar rápidamente un nuevo
convenio a la baja (eso sí, introduciendo -porque no les queda más
remedio, aunque ya veremos cómo- algunos de los derechos que los
tribunales están reconociendo a pesar del anterior convenio y sus
desarrollos, que firmaron junto con UGT). UGT y Sindicato Libre, con
un comportamiento aparentemente menos complaciente por ahora, no
parecen dispuestos a traducir su supuesta oposición en las
necesarias movilizaciones que obligaran a la empresa y sus socios a
modificar los contenidos. En el caso de UGT, tampoco está dispuesto
a renunciar a acuerdos firmados anteriormente (por ejemplo, la
exclusión de las bolsas de empleo de las personas despedidas).
4.- La única manera de aportar luz al
oscurantismo al que nos tienen acostumbrados quienes pactan a
espaldas del colectivo y de que esta negociación no se convierta en
una nueva pantomima cuyo desenlace esté previamente pactado y
conduzca a nuevas pérdidas de derechos y recortes en nuestras
condiciones laborales y salariales es que seamos los trabajadores y
trabajadoras quienes decidamos, mediante consulta, si aceptamos
aquello que algunas de las organizaciones presentes en las mesas
estén dispuestas a firmar. La opinión de los trabajadores y
trabajadoras es una garantía democrática elemental. Quienes se
oponen a la consulta deberían explicar al colectivo por qué tienen
tanto miedo a la misma.
En consonancia con estas consideraciones comunes,
los nueve sindicatos hemos acordado: