Figuras históricas del anarcosindicalismo asturiano

 
JJosé María Martínez
                       
Nació en Prunales (Cangas de Onís) en el año 1884. Su padre, sereno en la plantilla del Ayuntamiento de la capital del concejo, se llamaba Antonio Martínez. Murió en acto de servicio, tratando de impedir un robo en la Casa Consistorial. Su madre se llamaba Perfecta Sánchez. Tuvo un hermano, Manuel, que murió en Gijón en 1953.
                       
Se trasladó la familia a la villa marinera a fines de siglo y José María entró a trabajar como botellero en la Fábrica de Cristales La Industria, uno de los centros por los que pasaron la mayoría de los militantes de la Confederación. En 1908 contrajo matrimonio con Amparo Prieto y nació su primer hijo que, con Acracio, nacido en 1911, cayeron luchando por la libertad y la justicia para todos. Tuvo dos hijos más.
 
Tras trasladarse a Gijón se convirtió en uno de los principales referentes del anarcosindicalismo asturiano. Completó su formación acudiendo a clases nocturnas. Murió, arma en brazo, durante la Revolución de 1934. De él dijo Acracio Bartolomé: “Si la cara es el espejo del alma, la de José María es la confirmación misma de la regla”. 
 
Discípulo de Eleuterio Quintanilla, José María fue uno de los principales impulsores de la Alianza Obrera que hizo posible el estallido revolucionario de 1934 en Asturias.



 
 
Higinio Carrocera
Nació en Barros (Langreo) en enero de 1908. Hijo de familia numerosa y obrera, al cumplir los trece años muere su padre. Empieza su carrera proletaria en la factoría Duro Felguera. No tardó en afiliarse a la CNT y más tarde a la FAI, destacando en las numerosas y difíciles huelgas de la fábrica, conquistando la confianza de sus compañeros, como se ganaría más tarde la adhesión de los que lucharon bajo su dirección en la revolución de octubre de 1934 y luego en la guerra civil.
                         
Tras la vigorosa reacción ciudadana que siguió a la sublevación militar en julio de 1936, volvió a significarse brillantemente entre los militares predestinados a asumir responsabilidades en el cuadro de mandos de las milicias, que no tardaron en convertirse en ejército popular.
 
Héroe del Mazucu (sierra del Cuera), que defendió hasta que las tropas franquistas apoyados por la aviación nazi les obligaron a retirarse, fue detenido posteriormente y condenado a muerte. Franco le ofreció suspender su ejecución si aceptaba, a cambio, el mando de una unidad militar franquista, ya que los propios  rebeldes admiraban su gran capacidad militar y su heroísmo. Tras negarse a traicionar a su causa y  a su compañeros, el 8 de mayo de 1938 fue fusilado en Oviedo, como escribió de su puño y letra al dorso de una foto de su sobrina.